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Casares

Superficie: 162 Km2

Número de habitantes: 5.331

Gentilicio: casareños

Visitas Destacadas: Fortaleza Musulmana: Centro Cultural Blas Infante, Ermita de la Vera Cruz y Cementerio. Pueblo: Ermita de San Sebastián, Fuente de Carlos III,  iglesia de la Encarnación y Casa Natal Blas Infante. Alrededores: Centro de de Recepción e Interpretación del Turista, Ermita de la Virgen del Rosario del Campo, Torre de la Sal y Baños de la Hedionda.

Situación Geográfica: en la comarca de la Costa del Sol Occidental, junto a la de Serranía de Ronda. El pueblo se extiende sobre dos colinas, a unos 435 metros sobre el nivel del mar, y dista 104 kilómetros de la capital malagueña. El entorno registra una precipitación media anual de 860 l/m2 y la temperatura media es de 16,6º C

A tan sólo 14 kilómetros de la bulliciosa y cosmopolita Costa del Sol, la villa de Casares le muestra al visitante, casi de golpe, el más genuino sabor de los pueblos serranos que, milagrosamente, han escapado de una absurda y malentendida modernidad. Así, esta localidad ha conservado en su casco urbano ese aire de tiempo quieto y ha renovado, allá donde y como el buen gusto lo permite, las infraestructuras que la vida actual demanda. Semejante equilibrio no es nada fácil, pero en Casares se ha conseguido y está considerado como uno de los más bellos pueblos de España, tal como evidencia el hecho de que en 1978 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Su término municipal se extiende entre la Costa del Sol, a la que pertenece, la Serranía de Ronda y el Campo de Gibraltar, por lo que el territorio presenta algunas de las características que conforman cada una de esas tres zonas, si bien es más acusada la fisonomía serrana que las otras dos. Hondas gargantas hacia Sierra Bermeja, pequeños bosques de pinos en busca de la cima de Los Reales (1.440 metros) y altas calizas en Crestellina, a la puerta del valle del Genal, donde habita un majestuoso vecindario: una colonia de buitre leonado que no es difícil ver en pleno vuelo.

En la parte occidental del municipio, el río Guadiaro, tras haber recogido las aguas del Genal, abre su valle a una sucesión de huertas que avanzan hacia el mar entre colinas de cereal y algunas dehesas, un claro antecedente del fronterizo paisaje gaditano.
La historia de Casares, de tan antigua, a veces se mezcla con la leyenda. Para algunos historiadores, Casares deriva de ‘Caxara’, fortaleza en árabe’, mientras que para otros lo hace del nombre de ‘Caesar’ (César, caudillo político y militar romano).
Los orígenes de esta localidad se remontan a la prehistoria, como constatan los hallazgos en los abrigos y las cuevas de Ferrete, Crestellina o Utrera. Su ubicación, en un lugar estratégico desde el punto de vista defensivo, ha permitido que diferentes poblaciones se hayan asentado en este territorio, como fenicios, iberos, romanos y árabes.

Los fenicios se establecieron en las zonas más apropiadas del término municipal para mantener el comercio desde la costa con los pueblos del interior, uno de los cuales fue el asentamiento ibero sobre el que posteriormente se fundaría la ciudad romana de Lacipo (Cortijo de Alechipe), que fue una de las ciudades más importantes del litoral malagueño, dado que incluso llegó a acuñar moneda propia.

Durante la Edad Media Casares fue uno de los enclaves más importantes de la zona, llave estratégica de la Serranía de Ronda y, por su cercanía al Estrecho de Gibraltar, paso obligado de los árabes, lo que hizo de la población un baluarte de la cultura andalusí y uno de los últimos reductos musulmanes en caer ante los cristianos, además de jugar un decisivo papel en la expansión de los almorávides.

El núcleo actual es de origen musulmán. En aquella época era una villa amurallada que poseía dos puertas, una en la calle Villa, donde se conservan algunos restos, y otra en la calle Arrabal. La huella musulmana permanece en el entramado del pueblo, con calles de sabor árabe como el Callejón del Rey, la calle Villa y los callejones de la calle Arrabal, así como en la toponimia: Benamorabe, la Alquería, el Cerro del Moro o Almáchar.

En 1361 Casares fue el lugar elegido para la concentración de las tropas de Don Pedro I el Cruel y Mohamed V para ayudar a éste en sus aspiraciones de volver a conquistar el trono de Granada. Desde entonces y hasta el siglo XV la historia de Casares y su fortaleza, de la que se conservan restos, permanece íntimamente ligada a la defensa de Al-Andalus, hasta que finalmente es conquistada en tiempos de los Reyes Católicos.

Tras la repoblación cristiana se produce la rebelión de los moriscos, que concluye con la muerte de su jefe, Al-Fair, a finales del siglo XVI. Otro hecho histórico a resaltar es el papel que jugó el municipio durante la dominación francesa, cuando las cuadrillas casareñas pusieron en jaque al ejército invasor hasta su retirada en 1813, sin que lograran someter a la villa.

Casares tiene el honor de haber sido la cuna de Blas Infante: abogado, político y escritor, autor del ‘Ideal andaluz’, impulsor de la autonomía de Andalucía y creador del himno y la bandera. Murió fusilado el 10 de agosto de 1936, en los inicios de la contienda civil española.
 

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